¿Qué es el movimiento Zero Waste?

Te estarás preguntando, ¿Qué es el movimiento Zero Waste?

Más que un movimiento, es una filosofía de vida. Por ello, requiere hacer un cambio completo, desde dentro hacia fuera. Necesitamos evaluarnos y entender cómo podemos adaptarnos a ella, el tiempo que necesitemos será, por ende, diferente en cada uno.

Esta filosofía se basa en la mínima producción de residuos y la maximización de los recursos, teniendo como objetivo final un ciclo prácticamente cerrado donde no tengamos que echar mano ni de vertederos ni de incineradoras. Es decir, que actuemos como lo hace la naturaleza: todo se integra a un ciclo casi sin fin y es nuevamente reutilizado.

Muchos pensamos en una escala industrial cuando leemos este tipo de frases y pensamos que deberían ser las empresas las que cambien sus envases/productos para que puedan ser reciclados. Pero no es cierto. Al igual que en la naturaleza, cada pequeño integrante colabora en este ciclo.

Como individuos, podemos hacer muchísimo más de lo que creemos sin depender de que los gobiernos e industrias impongan el cambio.

¿Cómo? Siguiendo el principio de las 5 R de Béa Johnson:

  • Refuse / Rechaza
  • Reduce / Reduce
  • reuse (+repair) /Reusa y repara
  • recycle / Recicla
  • rot / Composta

En esta lista, vemos que reciclar es casi el último término del movimiento, es decir, primero debemos rechazar y reducir. Estos dos puntos son casi la base de la filosofía del minimalismo. Por ello, estas dos filosofías van ligadas y para mí se integran una en la otra, formando un solo movimiento: vivir con menos, producir lo mínimo y tener en cuenta la huella ecológica de nuestras posesiones / acciones.

Vivimos en un sistema que nos insta a comprar. Tenemos tan integrado que las cosas son las que nos dan la felicidad que cuesta muchísimo entender que no es verdad. Compramos para llenar vacíos o para suplir emociones. Lo llenamos todo de cosas. Cosas que no necesitamos y que acabarán en un vertedero. Nos estamos asfixiando y estamos haciéndolo ahogándonos en cosas.

Está claro que hay desechos cuya producción es inevitable, es ahí y solo ahí donde debemos volcarnos en el reciclaje. Todos aquellos deshechos deben tener una nueva vida en el ciclo, no necesitando, por tanto, de nueva materia prima.

Por último, aquello que ya no se pueda reutilizar o incorporar al ciclo del reciclaje, debería ser compostable (¡ojo, no biodegradable!), que es un proceso de transformación de la materia orgánica para obtener compost.

Hay multitud de aspectos en nuestras vidas que debemos evaluar y rehacer para adaptarnos. El movimiento zero waste es aún una elección, pero tal y como llevamos nuestras vidas, puede que algún día sea una imposición. Por tanto, en los siguientes posts voy ir explicar cada aspecto de nuestra vida diaria y cómo lo hemos hecho para reducir al máximo. Anticipo que no somos perfectos, veréis que nuestras metas las hemos adaptado a nuestro contexto y que cada uno debe hacerlo así, pero cada día vamos superándonos y mejorando. Todo ello, nos gustaría compartirlo con vosotros.

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