¿Nos estamos comiendo el plástico?

El plástico está en todos lados, forma parte del día a día de nuestra cotidianidad. Este material, ha conseguido llegar a todos los recodos debido a que tiene infinidad de formas y usos. Esta plasticidad, ha sido lograda mediante la mezcla de muchos componentes, que a su vez dificultan en muchos casos su reciclaje. Entre todo este plástico, los envases alimentarios representan un 40% de la producción.

Es por esto que quiero que te preguntes:

¿Cuánto sabemos sobre estos componentes que forman los envases?

Aquí te hablaré sobre ellos, y en el siguiente post sobre la toxicidad de los plásticos no dedicados a alimentación. Porque pensemos, si ya son tóxicos los que tienen contacto con el alimento ¿Cómo de tóxicos pueden llegar a ser los que no están tan regulados?

Los envases alimentarios cumplen funciones específicas tales como contener, proteger, informar y atraer. Siempre con la idea de  satisfacer las exigencias del consumidor. Además, muchos envases se han modificado para poder conseguir: envasado en atmósferas modificadas, envasado aséptico, que aguanten temperaturas de microondas, envases activos, materiales elaborados con nanopartículas…

Sin embargo, la naturaleza compleja de los plásticos en términos de composición polimérica  demanda que la industria alimentaria, tenga que invertir mucho tiempo y esfuerzo en demostrar la inocuidad del envase mediante estudios de migración del envase al alimento. Es por esto, que he buscado artículos para ver si realmente existe peligro cero de migración o si por el contrario, existe un tipo de interacción envase-alimento, liberando partículas que nosotros ingerimos.

Existen cientos de plásticos, pero solo unos pocos tienen autorizado su uso en materiales que vayan a estar en contacto con los alimentos, y éstos son:

Además, se les añaden aditivos para mejorar las funciones de estos polímeros durante su  fabricación, como son: plastificantes, antioxidantes, estabilizadores a la luz… Es por esto que es bastante complejo cuantificar la inocuidad del material en particular, por la cantidad de variables que hay en juego. 

Es importante resaltar antes que nada, que la migración del envase al alimento, depende también de muchas cualidades del propio alimento. Por ejemplo, mucha sustancias son liposolubles, es decir, que tienden a acumularse en la grasa. Por ello, en algunos casos, la migración es mayor si el alimento tiene un porcentaje alto en grasa.

Pero voy a intentar explicarlas y hablar objetivamente de cada sustancia, después hablaré de su potencial riesgo o seguridad.

  1. Plasticidas

Son un grupo de compuestos usados para mejorar la flexibilidad del envase. También se usan por ejemplo para las cintas adhesivas. La selección de este polímero se hará en función con el producto final. Estos son algunos de los plasticidas más usados: DPP, DEHA, DBP, DEHP, DiBP, DEP, DCHP, DBP, DOA, ATBC, BBP, DEHP, HAD, DHA y HOA

Por ejemplo, DEHA (di‐(ethylhexyl) adipate), está presente en PVC, y puede migrar a alimentos grasos, está regulado para un máximo de 0.3 mg/kg  de peso corporal/día. Aunque tiene baja toxicidad en humanos,  hay estudios donde observan que altas dosis tienen un efecto negativo en ratas.

Debido a su bajo peso molecular, estas sustancias pueden migram fácilmente al alimento. Algunos de ellos, como los ftalatos se utilizan en PVC, PVA y PE y hay estudios que demuestran una migración al alimento.

Por ejemplo, en 2011 se demostró que existía migración de DiBP y DBP en biberones para bebes, con cantidades de hasta  50 to 150 μg /kg. Sobre estas sustancias no hay un consenso claro sobre su toxicidad, por una parte se han demostrado que son disruptores endocritos, es decir actúan sobre el sistema hormonal de diferentes maneras (por ejemplo con toxicidad reproductiva), sin embargo, no se sabe si estas dosis tienen influencia o no.

Pero ha habido más casos donde se han encontrado ftalatos, como en las tapaderas de PVC que cierran los envases de vidrio en contacto con comidas con alto contenido en grasa. También en las bolsas de plástico que rodean el pan o recipientes de yogur. 

Aun falta realizar muchos más estudios, la normativa europea (EU 10/2011), permite un máximo  de 1.5 mg/kg por DEHP, 18 mg/kg para DEHA, 0.3 mg/kg para DBP y 30 mg/kg para BBP. Y como estas sustancias dependen de muchas circunstancias (composición de la comida, composición del envase…) se determinó que el PVC no puede usarse en el microondas por su alta migración.

2. Antioxidantes

Son polímeros de resinas para evitar la degradación del plástico ante la exposición a los rayos UV. Esto ocurre, sobre todo en envases alimentarios, tras la exposición de éstos al calor, como puede ser el microondas.

Se han encontrado los siguientes antioxidantes en líquidos, chocolates y arroces: BHA, BHT, Cyanox 2246, Irganox 1035, Irganox 1010, Irganox 1330, Irganox 1076 e Irgafos 168.  Realmente no hace tanto que se están usando, y no se sabe bien el riesgo que pueden tener.

3. estabilizadores al calor

Se utilizan para prevenir la degradación térmica del plástico al calor durante el cocinado del plástico. Se usan por ejemplo en PVC, PVDC, pero solo se pueden usar unos pocos, ya que casi todo son potencialmente tóxicos.

Además, antes se podían utilizar otros, como el cadmio o el mercurio, que ahora están prohibidos.

4. REGULADORES DE LA VISCOSIDAD

Se utilizan para reducir la viscosidad de la superficie. En este caso se utilizan grasas (oleamidas, stearamidas, erucamidas, steril erucamida, and oleil palmitamida), ya que mantienen lubricada la superficie del plástico para prevenir que se adhieran entre ellos. Sobre todo, se han encontrados altos niveles de migración de estas grasas al aceite de oliva y en botellas de agua, así como en el film de plástico. 

En alguno casos, sobre todo de los plásticos LDPE (polietileno de baja densidad), que usa en vasos de plástico, pañales, botellas… la migración ha llegado a ocurrir en un 95% en el caso de las esteramidas

5. otros monómeros y oligómeros

La estructura del plástico se compone de grandes moléculas, llamadas monómeros  y oligómeros, que tienden a migrar al alimento . Además, se suelen encontrar en productos con alto contenido en grasa como yogures, leches, quesos…

Son realmente estas sustancias las que tienen altos riesgos para la salud humana y está regulado por el reglamento Europeo EU 10/2011 .

El más conocido entre estos es el Bisfenol A o BPA que tiene un efecto citotóxico sobre los humanos. El bisfenol A se ha detectado en latas y en botellas de PC, con migración a la comida.  La toxicidad sobre este compuesto tiene efectos en los sistemas reproductivos masculinos y femeninos, sobre el cerebro, metabolismo y sistema cardiovascular, sobre la tiroides y el sistema inmunitario. Así como efectos carcinogénicos (sobre todo relacionados con cancer de próstata y de mama)

El BPA podría tener influencia en el desarrollo del cancer de mama por su efecto estrogénico.

Sobre el BPA, podría escribir un post entero, es más, en el futuro lo encontrarás. Por otro lado BADGE, es otro monómero de las resinas epoxy, usado para recubrir las latas que puede contener trazas de BPA inactivo.

También los envases PET, que contienen olígmeros que pueden migrar en un porcentaje de   0.06% a 1% .

Por último, de forma muy reciente, se está empezando a prestar atención a una sustancia llamada estireno.  Del estireno producido a nivel industrial cerca del 50-60% de está destinado a la fabricación de envases de poliestireno. Recientemente, en el año 2016 el Programa Nacional de Toxicología y lo clasificacó como “agente carcinógeno racionalmente anticipado” y conocido la factibilidad de la migración de monómeros de estireno, se considera importante la determinación de esta sustancia como advertencia y prevención de futuros perjuicios contra la salud humana.

Realmente, podemos estar seguros de que sí, nos estamos comiendo el plástico. Cómo también podéis observar, el plástico destinado a alimentación se encuentra muy estudiado y controlado, pero aún así, siguen apareciendo estudios que urgen más pruebas y estudios sobre la toxicidad.

Sí, nos estamos comiendo el plástico y, aunque muchos componentes pueden ser inocuos, es necesario profundizar realizando más estudios toxicológicos para estar completamente seguros.

Realmente, no hace tanto que se descubrió la toxicidad del Bisfenol A, y aún siguen apareciendo nuevas sustancias. Además, existe un consenso general entre científicos que demandan más estudios, concretamente en humanos, ya que casi todos los resultados están recopilados en ratas.

Además, me hace preguntarme, ¿Qué ocurre con el plástico no destinado a la industria alimentaria? En este caso, me gustaría saber cómo de controlado se encuentra…

Es por eso, que hemos decidido investigarlo y escribiremos otro post sobre la toxicidad del plástico en general y sobre los tóxicos que se liberan durante el reciclaje. Estando además muy limitado el uso de plástico reciclado a nivel alimentario.

Al final solo cabe preguntarnos, ¿De verdad es tan necesario que toda nuestra comida venga en plástico? ya no solo por su toxicidad, si no por la cantidad de basura..

coco envuelto en plástico

Os dejo este documental, ¡que lo explica también muy bien!

referencias
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  6. Identification and quantification of the migration of chemicals from plastic baby bottles used as substitutes for polycarbonate. Simoneau et al., 2012. Food aditives and contaminants 
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  10. El estireno en envases de alimentos
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  15. Migration of Chemical Compounds from Packaging Polymers during Microwave, Conventional Heat Treatment, and Storage. K. Bhunia, S. S. Sablani, J. Tang & B. Rasco. 2013
  16.  Bisfenol A: Europa trata de rebajar su uso, La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA por sus siglas en inglés) ha publicado un informe en el que rebaja 10 veces la cantidad diaria de bisfenol que considera “tolerable”.
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  22. ANSES. Informe del Colectivo de Expertos. Solicitud de informes numeros: 2009-SA-0331 y 2010-0197-SA: Efectos sobre la salud del BPA. Septiembre 2011
normativas

 

 

 

 

 

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